El presidente de Ecuador, Fabián Alarcón, quien logró legitimarse en la consulta popular de ayer, iniciará nuevas políticas para fortalecer la estabilidad y gobernará menos condicionado por los diversos grupos que le apoyaban.
Uno de los triunfos del jefe del Estado tras el plebiscito fue haber logrado despojarse de los compromisos políticos que le presionaban para ejercer 'con libertad' el cargo, informó Efe.
Alarcón permanecerá en el poder hasta el 10 de agosto de 1998 y ha ofrecido entregar al futuro gobernante 'un país en marcha'.
Y ha reconocido que ahora tiene más poder y mayores oportunidades para desarrollar sus planes de Gobierno y fortalecer su régimen.
Varios ex presidentes han manifestado que la población que ratificó a Alarcón en el poder deberá mantener una 'vigilancia' de sus acciones e impedirle que incumpla los compromisos que asumió.