Juan Carlos Palenzuela
FIA, sí
Una nueva edición de la FIA prueba el tesón de
sus organizadores y patrocinantes: no hay adversidad política
capaz de detener este proyecto.
Ciertamente esta edición de la FIA de Caracas es un
tanto reducida. Hay que pensar en lo mal que está la
economía del país que hasta el circuito del arte
se ve afectado. Sin embargo más vale la disposición
a abrir las puertas, a estimular el encuentro con el arte.
En este caso, con el arte contemporáneo.
Soto es el gran artista de la FIA por la cantidad de veces
que su obra aparece en los diversos stands. Con Soto se
destacan una serie de creadores que parecerían sugerir
que, en este momento álgido de retroceso social, cuando
en vez de fomentar ciudadanía el Gobierno delira por
ver milicianos, y cuando la extraordinaria cultura nacional
parece puesta a un lado en el desvarío del poder, entonces
él, Zapata, Mercedes Pardo, Alirio Palacios, Carlos
Cruz-Diez, Zitman, Julio Pacheco Rivas, Milton Becerra,
Carlos Zerpa y José Antonio Fernández, entre otros,
tan distintos, tan venezolanos y tan contemporáneos,
nos indican que sólo la cultura nos dimensiona, nos
libera y nos reafirma como hombres.
Pocas galerías vienen de afuera, es verdad, pero
esa ausencia lo que refleja son los problemas que atraviesa
el país. Sin embargo, nos acompañan peruanos,
mexicanos, uruguayos y españoles. También debe
destacarse la participación de dos galerías
de Maracaibo. La presencia institucional está dada
en la muy modesta y muy fea colección del Banco Provincial
y en el extraordinario conjunto en torno a Elsa Gramcko
que presenta el Banco Mercantil. Pero además, el
Banco Caroní patrocina una publicación titulada
La utopía privada de Mercedes Pardo. Obra reciente,
19912004, con palabras de Yolanda Pantin y diseño
de Joana Vegas; mientras que el Mercantil ofrece Elsa
Gramcko. Geometría e informalismo, con textos de
Oswaldo Trejo, Catherine Chacón y Luis Felipe Farías
y diseño de John Lange. Son dos bellas monografías
que reafirman el compromiso con las artes plásticas
de parte de la empresa privada.
En su primera línea, Pantin nos pone ante una
situación que, así lo provoque involuntariamente,
resultaría interesante ahondar: el papel de los
escritores en relación con una literatura específica
como es la de arte.
Referido a Pardo cita seis destacados escritores
"y tantos más" que se han ocupado de su obra,
dejando para alguna otra oportunidad la mención
en jerarquía de los críticos de arte.