Una ola de atentados dinamiteros estremeció el jueves
a la capital británica, dejando a los transeúntes
aturdidos y obligando al primer ministro Tony Blair a
calificar el hecho como ''un acto barbárico''.
Las explosiones en un autobús y varias estaciones
del tren subterráneo fueron casi simultáneas en
plena hora pico de la mañana, dijo la policía, que
ordenó el cierre de toda la red subterránea y de
buses. Todas se produjeron en zonas céntricas de Londres,
informó AP.
Blair, que se encontraba en la cumbre del G-8 en Escocia,
partió a Londres, aunque regresará posteriormente
para concluir el encuentro. Las explosiones ocurren un día
después de que Londres fue elegida en Singapur para ser
la sede de los Juegos Olímpicos del 2012.