CARACAS, viernes 08 de julio, 2005 | Actualizado hace
La mayoría de los predicadores musulmanes radicales
que se refugiaron en Londres está actualmente en la cárcel,
en prisión domiciliaria o su movimiento fue disuelto.
El palestino Abu Qatada, cuyo verdadero nombre es Omar Othman,
considerado por los servicios de seguridad como el "jefe espiritual"
de Al Qaida en Europa.
Fue condenado en ausencia a cadena perpetua en Jordania por
su participación en una serie de atentados. Actualmente
se encuentra bajo prisión domiciliaria, después
de haber estado encarcelado durante dos años y medio
en la prisión de alta seguridad de Belmarsh.
Abu Qatada llegó en 1993 a Gran Bretaña, donde
logró el estatuto de refugiado político.
El año pasado, el gobierno británico afirmó
que se trata del predicador radical más importante
del país y de una ''inspiración'' para los terroristas,
incluyendo a hombres como Mohamed Atta, el jefe del comando
que organizó los atentados del 11 de setiembre
de 2001 en Estados Unidos.
Durante sus prédicas, sobre todo en la mezquita de Finsbury,
aparentemente estableció un vínculo con el
británico Richard Reid, arrestado a bordo de un
vuelo París-Miami con zapatos en los cuales había
escondido explosivos, y con Zacharias Mussaui, que planeaba
secuestrar un avión en los atentados contra Nueva
York y Washington.
Omar Bakri, de 46 años, fundador del movimiento islamista
Al Muhayirun, sospechoso de tener relaciones con Abu
Qatada. El grupo se disolvió en octubre de 2004,
pero Omar Bakri sigue llamando a la guerra santa en sus prédicas
en internet.
"Al Qaida y todas sus ramas y organizaciones en el mundo,
he aquí al grupo victorioso, tienen un jefe y ustedes
tienen la obligación de unirse a ellos", afirmó
Omar Bakri.
El británico de origen egipcio Abu Hamza al Masri, ex
predicador de la mezquita salafista de Finsbury Park,
al norte de Londres, frecuentada durante un tiempo por
Mussaui, arrestado en Estados Unidos tres semanas antes de
su prevista participación en los atentados del
11 de setiembre.
En enero de 2003, durante el accidente del transbordador
Columbia, habló de una "señal de Dios", pues
este aparato transportaba a norteamericanos, un israelí
y una hindú, a los que considera "la trinidad del mal
contra el islam".
Fue acusado por la justicia británica por incitación
al odio racial, incitación al asesinato y terrorismo.
Estados Unidos pidió su extradición
y quiere juzgarlo fundamentalmente por la toma como
rehenes de 16 turistas occidentales en Yemen por el Ejército
Islámico de Aden-Abyan, vinculado a Al Qaida, en diciembre
de 1998.
Fuente AFP
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