El problema que más afecta a la comunidad del barrio Antonio
José de Sucre, parte baja, de Petare, es que las cloacas
no están embauladas en algunos sectores y corren debajo
de las viviendas, emanando malos olores y amenazando la salud
de sus habitantes.
Medina explicó que la quebrada fue limpiada recientemente,
pero muchos vecinos no mantienen la higiene y lanzan basura
dentro del cauce de ésta. "Ellos no entienden que eso
tapa la alcantarilla y los que vamos a sufrir somos nosotros
mismos".
Pese al enorme esfuerzo de esta comunidad, los habitantes
no han podido lograr que la Alcaldía o la Gobernación
de Miranda le embaulen la cloaca que corre entre las casas
emanando mal olor. "Unos vecinos tuvieron que mudarse, ya
que su hija se volvió asmática crónica y
el médico le dijo que era por los gases que emanaba",
cuenta Medina.
La vialidad también está deteriorada y los
huecos y grietas están esparcidos por el pavimento
sin reparo. Los vehículos deben ir despacio para
evitar daños al caer.
La basura es colocada en contenedores que son recogidos
con regularidad, pero los indigentes revientan las bolsas
y sacan los desperdicios dejando todo el sector sucio.
En esta zona la violencia se ha tomado un descanso
y sus habitantes aseguran que ya pueden permanecer
hasta altas horas de la noche en las áreas comunes,
sin el temor de que aparezca un antisocial y los amenace.
Medina expresó que han logrado incorporar
a los jóvenes del barrio en los trabajos que
se hacen en los centros comunitarios y ahora ellos
sienten que la edificación es suya, por lo
que la respetan.
"Lo importante es que los jóvenes se sientan
útiles y no pasen tanto tiempo sentados sin
hacer nada".
ebejarano@eluniversal.com