PEDRO PABLO PEÑALOZA
EL UNIVERSAL
Aunque ayer lo que se sometía a discusión en la
Asamblea Nacional eran los seis títulos, quince capítulos
y nueve secciones de la Constitución afectados por el
proyecto de reforma, gran parte del debate se centró
en la posición que ha asumido Podemos sobre la propuesta
del presidente Hugo Chávez.
Los representantes del Bloque Socialista Unido, conformado
por 149 diputados, se dedicaron a criticar las opiniones de
sus nueve colegas de la bancada vinotinto, a los cuales acusaron
de hacerle el juego al imperialismo y la oposición venezolana.
El primero en defender la iniciativa del jefe de Estado,
que ayer aprobó la Cámara en segunda discusión,
fue Carlos Escarrá. "La nueva geometría del poder
significa establecer una relación humana y armónica
entre los espacios territoriales, los asentamientos humanos
y la capacidad de desarrollo social y económico que deben
tener cada uno de estos componentes", expuso el legislador.
Acto seguido, Ricardo Gutiérrez, de Podemos, ejerció
el derecho de palabra. Recordó que la Carta Magna es
un pacto social y que en los siglos pasados en Venezuela el
caudillismo "hizo de las constituciones trajes a la medida
para justificar su permanencia en el poder".
Gutiérrez aclaró que "no tenemos complejos de oposición"
y advirtió que "hay propuestas en esta reforma que no
van en la dirección correcta". Repitió las objeciones
que su partido manifestó en el acto del Ateneo de Caracas,
donde se confesaron preocupados por la confiscación del
poder popular a manos del Ejecutivo nacional, y llamó
a superar el esquema que divide a la nación entre chavistas
y antichavistas. "Este debate tiene que ver con la definición
de un texto del cual dependerá la vida del país",
enfatizó el diputado.
Pintados de blanco
A Gutiérrez le respondió, en principio, Darío
Vivas, para quien el "equilibrio" de Podemos "suena a oportunismo".
"Los revolucionarios levantamos las dos manos para apoyar
la propuesta del Presidente", bramó Vivas.
Luego subió a la tribuna de oradores Roy Daza, quien
fustigó a Gutiérrez y también a Ismael García,
que hasta ese momento no había intervenido en el debate.
"No podemos hablar de democracia si no marchamos hacia el
socialismo", apuntó Daza, tras dudar del compromiso revolucionario
de los vinotintos.
Frente a estas invectivas, Arcadio Montiel sacó la cara
por Podemos. "No quiero ser un diputado servil y sin conciencia
propia. No vengo a decir: 'ordene mi comandante'", señaló
Montiel, quien abogó por la tolerancia y dejó una
interrogante en el aire: "Si el Presidente rectificó
con lo de la Guardia Nacional, por qué no puede rectificar
en otros aspectos".
La presidenta de la AN, Cilia Flores, irrumpió en el
debate para aportar que "el planteamiento de Podemos coincide
con el de Acción Democrática, no hace falta que
ellos estén aquí".
Este guante fue recogido por García, que reflexionó:
"El atropello hace que la dinámica de la política
vaya tomando otra orientación". El secretario general
de Podemos denunció que existen contradicciones entre
los principios fundamentales de la Carta Magna y el proyecto
de Miraflores. Nuevamente rechazó que el Presidente se
reserve el derecho a seleccionar a las autoridades de las
instituciones que surgirán del reordenamiento territorial
e indicó que "estamos defendiendo el derecho de la gente
a votar. ¿Cuál es el temor a elegirse?".
El coordinador del Bloque Socialista Unido, Mario Isea, sugirió
"poner de lado los aspectos de forma que nos molesten" y,
para justificar la premura de la consulta, razonó: "¿Les
vamos a decir a los marines norteamericanos cuando vengan
a invadirnos que se esperen un momentito, que estamos viendo
si se relacionan o no algunos de los artículos del proyecto
con los principios fundamentales de la Constitución?".