CARACAS, jueves 04 de diciembre, 2008 | Actualizado hace
Debo reconocer de entrada que el deporte no fue hecho para
mí, o yo no fui hecho para el deporte. En realidad
no sé cuál de las dos situaciones es la correcta,
razón por la que no puedo echarle la culpa de ello al
deporte en sí, o a mi propia naturaleza práctica.
Tal vez fue la gran afición de mi padre y de mi hermano
mayor por los deportes, así como los domingos enteros
dedicados a torturarnos al resto de la familia con los fulanos
partidos de fútbol o de beisbol, lo que hizo que
me creara una coraza para no ver ni escuchar nada al respecto.
Igual puedo decir de los juegos de envite y azar. De niño
los jugué, pero a medida que fui creciendo sentí
por ellos repulsión y una sensación de pérdida
lamentable de tiempo y de dinero.
Llegué a detestar (así como lo escribo) a los narradores
deportivos y, con ellos, a los más eximios representantes
de las diversas disciplinas. Eso sin entrar en detalles con
el paquidérmico y aburridísimo 5 y 6 (que aunque
es un juego, se hace sobre la base de un viejo deporte) y
su conspicuo representante en Venezuela, Alí Khan, todos
los domingos en la tarde. O al empresario Rafito Cedeño,
con el boxeo las noches de los sábados. ¡Guao!, para
salir corriendo. Claro, comprenderán, como niño
y luego como adolescente no me podía rebelar contra mi
padre, ni mucho menos negarme a acompañarlo los sábados
a sellar su cuadrito del 5 y 6 en la cafetería cercana,
porque ese fin de semana iba de seguro a meter todos los caballos
y nos haríamos ricos (ante esa expectativa cualquier
niño se entusiasma). Ah, por supuesto, no entraba allí
el azar propio de los juegos, porque todo procedía del
análisis científico y riguroso de la Gaceta Hípica.
El nombre del jinete, las características del animal
(me refiero al caballo), las carreras ganadas, y toda una
serie de detalles que estimulaban, azuzaban y entusiasmaban
a la mente más escéptica (entre ellas la mía).
Un buen domingo mi padre metió todos los caballos. La
algarabía en casa fue de película. Me veo dando
saltos sobre el sofá y ya me imaginaba disfrutando con
ese chorro de dinero que llegaría por la vía del
5 y 6. El rostro de mi padre estaba iluminado, como
pocas veces lo percibí en su vida. Todos nos pegamos
a la pantalla del gigantesco televisor marca Andrea para no
perderle santo y seña a Alí Khan, que disfrutaba
de aquel espectáculo como si en ello se le fuera la vida.
"Leche Silsa, leche de verdad verdad", repetía con su
voz falseada hasta el cansancio, al tiempo que bebía
con deleite vaso tras vaso del famoso producto. Yo en realidad
no entendía mucho del asunto. Recuerdo -eso sí-
que un caballo podía ganar o perder por una nariz. Mi
mirada estaba puesta en el rostro de mi padre, y dependiendo
de su entusiasmo, yo me alegraba porque sabía que la
cosa estaba buena. De pronto el mundo se acabó.
El rostro de mi padre, siempre sonrojado (porque era catire),
se puso livido. La alegría de pronto se esfumó de
manera tan vertiginosa como había llegado. Alí
Khan sin inmutarse y con su vaso de leche en la mano declaró
sin rubor alguno: "mercado libre". ¡Pum! Mi padre cobró
una cantidad equivalente a lo que le habían costado su
par de formularios.
Cuando fundaron al equipo Estudiantes de Mérida no había
partido que mi padre y mi hermano no acompañaran en el
estadio. De ñapa me arrastraban a mí. ¿Por
qué a mí, me preguntaba colérico, qué
habré hecho en esta o en la otra vida para merecer esto?
De sólo imaginarme el calor, los empujones, la grosería
de la gente, los insultos contra la afición o los jugadores,
se me comprimían las vísceras. Con el tiempo fui
tolerando un poco más la cosa, porque comprendí
que ese era la cuota que debía pagar por ser un miembro
masculino de la familia. A San Cristóbal fui a parar
en una de las finales, de donde salimos desmoralizados por
la paliza que le dieron a nuestra pobre (pobre de sufrida,
que conste) selección. "Esos árbitros vendidos",
gritaba indignado el locutor de la radio y repetíamos
en coro, como una manera de hacer catarsis por tanta frustración.
A pesar de todos los deportes que vi por televisión
y que presencié desde las gradas del estadio, no aprendí
gran cosa sobre ellos. En lo particular me ufano de haber
metido muchos autogoles cuando pateé con desgano el balón
contra mi propio equipo. Es más, el fútbol está
asociado en mi vida con el desmayo. Siendo un colegial una
bestia jugadora le metió una patada a un balón de
fútbol que fue a parar directo a mi rostro, y caí
noqueado al suelo.
Ni decir de la gimnasia. Le tenía pavor. Sólo una
vez pude saltar y sobrepasar con éxito el bendito potro:
el día del examen final de la materia. Uf, me salvé
en la raya… una verdadera proeza deportiva. ¿Qué
tal?
rigilo99@hotmail.com
1.2. Nacional y Política. Dedicarse a resolver los problemas que aquejan a los venezolanos, en especial el de la inseguridad; en lugar de buscar acumular "mayores cuotas de poder" exigió a los gobernantes del país el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Ubaldo Santana.
Mariángela Lando
Fanáticos del cable
Adrian Monk es un detective genial que resuelve todos los
casos que le caen (...)
IESA
Mi propia empresa
Como se comentó en el artículo anterior, el modelo
de Timmons tiene tres (...)
Freddy Molina
León al Bate
A partir de ahora cada encuentro Tigres - Leones va a transcender
el ámbito (...)
Elides J. Rojas L.
Sobre la marcha
Qué enredo tan tremendo tiene armado Chávez en
su empeño de convertir en un (...)
Norma Jimenez Montealegre
Cine privé
Nunca he sido de las que cree que hay que apoyar el cine
nacional por (...)
Héctor Aranguren
El dogout cardenal
No, no es que sea pesimista ni nada por el estilo pero en
este round robin (...)
Mayte Navarro
Entre grandes cacaos
El año comienza y ya las páginas dirigidas a la
socialite dan noticias que (...)
Robert Andrés Gómez
Cinema XXI
Cine y realidad: tres de los actores de la película
italiana Gomorra han (...)
Ernesto Linzalata
42 kilómetros
El 4 de mayo es el día. Sí amigos corredores. La
quinta edición del Maratón (...)
Magdalena Calvo de Sosnowshy
Familia y Flores de Bach
Atrévase
a formular sus deseos : póngase de inmediato
al trabajo y no (...)
José Ochoa
Dubai à la carte
Sin duda, el nombre de este restaurante italiano es el indicado. Ya la (...)
Efrain Ruiz
Beisbol 13
El Magallanes salió de Nick Leyva y le dio el mando a Edgar
Alfonzo con la (...)
Alfredo Yánez Mondragón
De extremo a extremo
El último mes del año se presenta interesante para
los amantes de la (...)